martes, 3 de marzo de 2009

Una de las cosas que más me molesta de mí es mi incapacidad de relacionarme con la gente. En especial con la gente que no conozco. En Guadalajara voy a necesitar esa habilidad. Ni siquiera estoy segura de cómo reaccionar cuando veo a la gente en la calle, ¿debería verlos a la cara, pero sin verlos demasiado, o evitar verlos por completo? Haciendo lo segundo parece que estoy escondiendo algo (como droga en mi bolsa, o dinero robado), aunque es lo que siempre hago, y lo primero me pone incómoda porque siento como que me entrometo en lo que sea que la gente va pensando.

En fin, hoy leí un artículo de una página que me hizo ponerme una meta muy difícil para mí: voy a hablarle a un extraño. Es un poco absurdo, pero me gusta ponerme metas poco realistas. Tendré que escoger con cuidado a la víctima, para que no piense que tengo intenciones raras. Una de las pocas veces que se me ha acercado un extraño (que después resultó que no era un extraño porque había estado conmigo en segundo de primaria o algo así) no dejó de molestarme con que quería salir conmigo y sabe qué, y hasta lo veía en la calle y vivía con el temor de encontrármelo por lo que le dije.

Lo peor que puede pasar es que me vean raro o se rían de mí o les dé miedo.

1 comentario:

Anónimo dijo...

jaja, qué genial esta meta, aunque seguro pensarán que los quieres asaltar y huirán rápidamente.
O tal vez te vean muy indefensa y terminen secuestrándote. Sugiero que sea a una mujer y que tenga más o menos tu edad, por cualquier cosa...